domingo, octubre 25, 2009

El Dobladillo (VII): TRON

Damas y caballeros, en estos lluviosos días de finales de octubre, a uno le asaltan pensamientos nostálgicos.

Naturalmente, para espantarlos, se procura conectarse a internet desde un rincón de casa resguardadico del frío, con tus pantuflas, tu cafelito y tu colección de passwords piratas a páginas de internet próclives en anatomía femenina prohibidas en la mayoría de estados conservadores de los USA.

Por supuesto, tras comprobar que a pesar de sólo haber pasado cinco horas desde que te has bajado esas contraseñas el número de cabrones pajilleros muertosdehambre visitas ha sido tal que no sólo no han sido baneadas por el administrador del sistema, sino que además el servidor ha quedao más para el arrastre que el pobre APOLLO CREED en ROCKY IV, no queda más remedio que apañárselas para chafardear en otro tipo de páginas, de esas que incluso pueden disfrutarse con las dos manos sobre el teclado.

Recuerden, jovencitos lectores: puede que ahora penséis en el sexo una vez cada quince segundos, pero si uno es medianamente afortunado, con tiempo y esfuerzo, podrá desarrollar gustos que, si bien no innatos, no por adquiridos serán menos gratificantes. A mí me costó igual que a todos, pero fíjense lo que son las cosas, al final, de tanto ver cine con mi mujer, el cine llegó a gustarme por sí mismo y no como una mera excusa patética para quedarme a solas en una sala oscura con un pibonazo esperando la oportunidad de arrimar la cebolleta.

Total que uno acaba curioseando en páginas de cine, y ¿qué es lo que se encuentra? Pueeeee... ni marx ni menorx queeeee...


CÓMO CHANA ESTO SEÑORES.

TRON LEGACY.

Ni que decir tiene que encontrarme con esto en intenné me hizo olvidarme de las mujeres lo menos durante el tiempo récord de trece minutos y veinte segundos. Vamos, por olvidarme, me olvidé hasta de la mía, y eso que la pobre se había olvidado las llaves y hacía diez minutos que aporreaba la puerta desesperada creyendo que me había pasao con la sidra irlandesa y me había dao un tabardillo. Pero no es para menos. Asín me quedé mi buen cuarto de hora:


(Claro que el japonés es más guapo que yo)

Los más jóvenes se preguntarán, ¿por qué tamaña reacción en un ejemplo viviente de autocontrol y dominio de sí bisbo, fruto de años de dedicación, esfuerzo y escaqueo constante a las artes marsialeh? Pues yo les contesto: jóvenes, se encuentran ustedes ante el típico ejemplo de REVIVAL OCHENTERO que intenta hacer algo con películas de más de veinte años de antigüedad fruto de la crisis de ideas de Hollywood. Generalmente no me sorprendería en casos de megaJits, sí, megaJit con JOTA de JODER, QUÉ PASADA, como Robocop, La Historia Interminable o Los Cazafantasmas.

Pero es que hasta hace ná tenía la impresión de ser el único ser viviente en el universo que se acordaba de la película TRON. Y eso es como si en una nave espacial a la deriva por Alfa Centauro, a un mono de setenta años de edad que va de órbita enana en órbita enana dentro de un puto satélite experimental soviético de los años sesenta se le apareciera King Kong montao en un ALA-X y le dijera: "No estás sóooooloooooo.... no estás sóoooooo-loooooooooo"

Aunque después sea un bodrio, me muero de ganas de verla. Más que nada porque la película original, pese a ser a ojos actuales más cutre y patatera que un capítulo de Padre de Familia rodado en imagen real por PAJARES y ESTESO, me remite a mis inicios infantiles en el mundo de la ciencia-ficción.

A modo de resumen, les diré que la peli original va sobre unos programadores informáticos de cuando todavía no se había ni inventao el WINDOWS, los cuales, por diversas razones, tienen interés en colarse dentro del sistema informático de una megacorporación. Naturalmente, el ordenador madre es un peazo maquinón que ocupa cuatro pisos y que aún va a pedales, pero cuyo programa principal (el malvado Control de Proceso, o Master Control pa los puristas) no está para muchas bromas y se las arregla para literalmente descorporeizar y convertir al protagonista en un programa informático, al cual absorbe dentro de su sistema, obligándole a participar en un mogollón de videojuegos a lo ATARI 2600 intentando pelarle. Lo divertido de la peli está en que dentro del ordenador, los programas informáticos toman la forma de la persona que los ha programado, incluído el programa de seguridad TRON, que se convertirá en el aliado del protagonista y le ayudará a vencer al corrupto tirano Master Control.

Vamos, la frikada padre, pero vista con perspectiva, tremendamente divertida. Naturalmente, en el 82 (año de su estreno) no tuvo mucho éxito. La informática era vista como algo tan lejano como lo son para mí hoy unos pechos de silicona o un Big Mac servido cuando aún está caliente.

No me he podido resistir a buscar por internet lo que haya disponible de la peli original, pensando que habría muy poco. Pero al final me encontré con tanto material que no me he podido resistir a doblar la peli como si hubiera sido hecha en tiempos ya más modernos y con un par de escenas que me habría gustado ver.

Si los de la Disney me hacen caso o no e incorporan algunas ideas antes del estreno de la secuela en el 2010, es algo que aún está por ver. ¿Ustedes qué opinan? ;)



Cuídense mucho y sean felices. XD